Mucho antes del castillo, los romanos conocían este lugar como Eburodunum, el principal puerto fluvial y lacustre al norte de los Alpes. Hacia el 325 d. C., para defenderlo de las incursiones alamanas, rodearon la ciudad con un castrum de dos hectáreas, amurallado con quince torres de piedra. Se retiraron hacia el 405, y a lo largo de los siglos el fuerte se vino abajo; el último resto se retiró en 1860 para que creciera la ciudad moderna.
Qué queda, y cómo verlo
Sea honesto consigo mismo antes de ir: hoy queda muy poco en pie, solo unos vestigios entre las calles del centro. Lo que hace que merezca una breve parada es la app gratuita de realidad aumentada de la oficina de turismo, que reconstruye los muros y las torres sobre el yacimiento en su teléfono mientras camina. Y los verdaderos tesoros del fuerte están bajo techo: dos barcas romanas excepcionalmente conservadas, rescatadas del suelo en las cercanías, hoy en el museo regional dentro del Château d’Yverdon.
Notas prácticas
- Gratuito y al aire libre, a cualquier hora; unos 15 minutos en el lugar, mejor con la app de RA.
- Un breve paseo llano por el casco antiguo.
- Vea la página del castrum de la oficina de turismo (enlace arriba) para la app y el recorrido.
Para combinar
Se combina de forma natural con el Château d’Yverdon y sus barcas romanas, a pocos minutos, y la historia de la ciudad cuenta con más detalle la trayectoria de Eburodunum.